Las entradas marcan el ritmo.
Son el primer compás de la experiencia: despiertan el paladar, equilibran las expectativas y preparan el escenario para lo que viene a continuación.
Mientras los sabores bailan en la mesa, en la cocina el tiempo se calcula al segundo. ¡
El plato principal cobra forma, intensidad e identidad.
Porque en la gastronomía, al igual que en la música, todo comienza con el momento adecuado.