Sabor de diciembre

Las fotografías y todo el contenido aquí presentado son originales. Por favor, no los copies ni utilices sin autorización.

Tiempo de preparación

  • Preparación: 30 minutos

  • Cocción: 12-15 minutos.

  • Total: ~45 minutos

Rendimiento

  • Aproximadamente 25-30 galletas rellenas.

Ingredientes y modo de preparación

Para la masa

  • 200 g de mantequilla (a temperatura ambiente)

  • 150 g de azúcar glas

  • 4 huevos enteros (a temperatura ambiente)

  • 380 g de harina de trigo tamizada

  • 5 g de levadura en polvo

  • 1 cucharadita de esencia de vainilla o naranja

Pon la mantequilla y el azúcar glas en un bol. Bate con la batidora hasta obtener una crema clara y esponjosa.

Añade los huevos uno a uno, batiendo bien entre cada adición.

Añade la levadura en polvo, la harina tamizada y la esencia elegida.
⚠️ Después de añadir la harina, bate a velocidad baja, solo hasta que la masa quede homogénea, para no activar el gluten.

Para el relleno

  • 200 g de chocolate negro

  • 200 g de nata espesa

Derrita el chocolate con la nata espesa al baño María, removiendo hasta obtener una crema homogénea.

Deje enfriar y, a continuación, bata con la batidora durante unos 2 minutos, hasta que la crema quede ligera y espumosa.

Para terminar

  • Azúcar en polvo al gusto.

  • Canela en polvo al gusto.

Formar las galletas

Coloca la masa en una manga pastelera con boquilla redonda. Forma pequeños círculos sobre una esterilla de silicona (lo ideal es una esterilla para macarons) o en una bandeja forrada con papel vegetal.

Cocer

Hornee en horno precalentado a 180 °C hasta que se doren ligeramente, unos 12 minutos (el tiempo puede variar según el horno).

Retirar y dejar enfriar completamente. Rellenar las galletas ya frías con la crema de chocolate. Espolvorear con azúcar glas y una pizca de canela.

¡Buen provecho!
Si tiene alguna pregunta, estaré encantado de responderle lo antes posible.

P.D.: Cocina con alegría, y la comida será alegría.

💙

Anterior
Anterior

El éxito comienza donde termina el miedo.

Siguiente
Siguiente

Pavlova: cuando el postre baila